lunes 19 de enero de 2009

NO NOS MERECEMOS EL PARAISO


En julio de 2003, cuando se encontraba rodando un documental sobre las islas hawaianas occidentales, el equipo de Jean-Michel Cousteau se topó con un espectáculo de devastación hasta entonces nunca imaginado. Sobre las playas de la lejana isla de Laysan, a miles de kilómetros de cualquier lugar habitado, se extendía un interminable reguero de botellas, encendedores y restos de ordenadores. A pesar de que la isla estaba absolutamente desierta y en mitad del Pacífico, los miembros del equipo encontraron objetos provenientes de 52 países; desde cepillos de dientes o pelotas de golf, hasta el ala de un avión comercial.

Meses después, el propio Jean-Michel Cousteau realizó una gira por todo el mundo para explicar la devastación de la que había sido testigo: “Nos estamos asustando – dijo – La amenaza se está convirtiendo en realidad”. Basura procedente de todo el mundo había llegado a las remotas islas de la Polinesia después de ser arrastrada por las corrientes oceánicas durante años. Incluso – según explicó el mismo Cousteau – encontraron “objetos que no habían sido fabricados desde 1960”.

“Es impresionante, – explicó - incluso nos pidieron que probáramos que no habíamos trucado las fotos”. “Pero esto demuestra la verdad. Tenemos kilómetros de playas como éstas. Es algo infernal. Encontramos televisiones, ordenadores… Si hubiera habido gente viviendo en la isla podrías entenderlo, pero estaba deshabitada”.


Además de los montones de basura, durante los días que permanecieron en Laysan, el equipo de Cousteau encontró cadáveres de albatros por toda la isla. Los pequeños objetos de plástico estaban causando auténticos estragos entre la población de aves. Los adultos confundían los llamativos objetos con peces de colores y después de capturarlos los regurgitaban sobre los picos de sus crías, aumentando la mortandad de manera escalofriante. En apenas una semana, el equipo de Cousteau recogió centenares de estos objetos, especialmente mecheros. 

Aquí os dejo una pequeña muestra de los objetos encontrados en el interior de los cadáveres. 

Tal vez todos deberíamos empezar a asustarnos.


Publicado en Fogonazos

4 comentarios:

Ana dijo...

Desgraciadamente somos destructores..Pronto no habrá playas de arena blanca en las que soñar.
Muchos besos.

Hugo Stuven dijo...

Seguramente. Ni playas ni corales, ni animales... ni nosotros. Suena apocalíptico, lo se, pero la cosa no pinta nada bien. A ver si con Obama el mundo empieza a cambiar un poquito a mejor.

Nuria dijo...

Pues sí. Es una lástima. Lo malo es que como todavía no llega este desastre a las playas que por ahora disfrutamos, pues es como si el problema no existiera. Lo malo es que cuando nos demos cuenta porque nos influya directamente será demasiado tarde.
Enhorabuena por el blog! Por fin me he puesto al día y he leído todas tus entradas.
Un beso grande! y felicidades por el blog otra vez!

Maria Casasnovas dijo...

Todo lo que hace pensar, merece ser leído. Estas haciendo un blog verdaderamente bueno, felicidades

Maria Casasnovas (madre)