Mi experiencia en Marruecos ha sido muy positiva. Un lugar nuevo para mi. Una cultura totalmente distinta. Las calles, la gente, la comida... el olor a especias.
Fueron dos semanas llenas de trabajo pero también de tiempo para conocer la ciudad. Concretamente estuve en Essaouira. Una zona de playa. Lo que me sorprendió mucho era la cantidad de gatos que había. Era exagerado. Estaban por todos lados y los trataban muy bien. Y todas las gaviotas que te puedas imaginar están allí. Estuvimos rodando en el puerto y más de una vez teníamos que repetir una toma por los gritos de las gaviotas. Parecía un concurso de que bebé llora más fuerte.
Uno de los días estuvimos rodando todo el día en una zona amurallada que daba al mar. Allí de repente apareció ella. Una gatita que me seguía a todos lados. Se subía a la silla del director, a mis cables, a mis pies. Vamos que se pasó el día completo a mi lado. Y claro... yo ya intuía que iba a ser un problema. Luego termina la jornada y te tienes que ir dejando a la gatita allí. Muy bien cuidada eso si... pero allí sola. Muchos compañeros ya me decían: " ¿por qué no te la llevas? pobrecita". Y la verdad es que esos comentarios no ayudaba mucho. Le di agua y un trozo de bocadillo y hasta se echo una señora siesta encima de mis monitores. La terminé llamando Concha por un motivo; los minimonitores que yo utilizaba en la película les llamamos conchas (por la forma en la que se abren). Y bueno... así se quedó, con Concha. Todo el mundo haciendo fotos de Concha. Todos encantados con Concha pero al final allí se quedó Concha. No hace falta que diga que no podía traerme un gato desde Marruecos a Madrid. Y el amor no era tan grande como para quedarme a vivir allí. Pero pena si me dio y un trocito de mi se quedó con ella para que viva lo mejor posible.
Ya iré contando alguna que otra cosa más interesante del rodaje de Lope en Marruecos.

1 comentarios:
No es una novela histórica: http://opalazon.blogspot.com
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